martes, 5 de octubre de 2010

De piso en piso

Esta mañana cogí una mochila, eché dentro varios libros y me fui a mi piso, andando. ¿Por qué?, porque me habían insultado y no me gusta que me insulten. Me llevé al perro también, un televisor de 17 pulgadas, ropa, dinero y mi ordenador portátil. Eso es todo lo que necesito, bueno, igual necesitaría algo más pero prefiero no hablar del tema, que me da el bajón...

El televisor pesaba demasiado y ahora me duele un brazo, pero me recupero pronto, es cuestión de actitud mental positiva. Hice tres viajes a mi piso, tres de ida y tres de vuelta.

Habré perdido peso (no hay mal que por bien no venga). A mí el aspecto físico la verdad es que no me interesa, pero si peso menos me encuentro más ágil y eso me conviene. Estoy divina, aunque nadie me lo diga. Me lo digo yo misma a mí misma si acaso: diosa única bonita, yo soy así...

(Sí qué pasa, veo la serie de Patito).

La de arriba me la aprendo para la próxima vez que salga(mos) con los sosos (si es que volvemos a salir)...
Mi intención era quedarme en mi piso, pero estaba todo sucio y he preferido venir otra vez al piso de mis padres, por el momento, mientras limpio mi piso poco a poco.

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